Dejemos de lado la esperanza. Al menos quizá seamos vengados. Apretemos las mandíbulas y dejemos de llorar. ¡Vamos! Tenemos por delante un largo camino y muchas cosas todavía pendientes.
JRRT a través del Dúnadan.
Sin embargo, no siempre se quiere seguir hacia delante, no siempre se quiere dejar de llorar. No siempre queremos olvidar la esperanza.
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