domingo, 26 de julio de 2009

Reflexiones de madrugada.

El realismo lo inventó la ciencia, sólo es realista la milésima de segundo exacta en la que el primer hombre fue hombre; a partir de ahí se degeneró en una espiral surrealista infinita en la que estamos atrapados y de la que sólo saldremos el día que todos nos quedemos desnudos y amnésicos, a cero, para volver a empezar. El realismo se limita a los instintos animales. El surrealismo, pues, es la libertad absoluta; el neo-surrealismo propone el absurdo más lógico de la historia, es una masa amorfa que quiere crecer, abonado por la sequía creativa y la estupidez absoluta reinante que nos deja pasmados y nos quema las neuronas.


Los burros, las hormigas, la putrefacción y el sexo sólo fueron el principio. Ahora viene lo más hardcore.

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